Uruguay: La Ganadería Celebra una Nueva Etapa en la Producción de Terneros

El sector ganadero de Uruguay registra un avance significativo en la cría de ganado, consolidando una fase de mejora productiva de terneros. Aunque la magnitud exacta se determinará con los datos finales de rodeo entorado, el panorama actual sugiere un progreso constante y con impactos positivos para la industria.

Este progreso se caracteriza por una mayor previsibilidad. A diferencia de ciclos anteriores, donde la producción fluctuaba drásticamente según las lluvias anuales, el sector ahora opera sobre una base más estable, experimentando un crecimiento gradual y constante o, al menos, manteniendo un nuevo nivel de producción con una mayor base de vientres.

Los hallazgos del Vigésimo Cuarto Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Bovina confirman que los productores criadores están logrando mantener niveles de tasas reproductivas que históricamente solo se alcanzaban en años excepcionales. Aunque los resultados recientes marcan un ligero descenso desde los récords de 2024 (84,1%) y 2025 (82,1%), los veterinarios participantes valoraron positivamente esta consolidación.

Esta situación parece solidificar una fase de producción por encima de los tres millones de terneros anuales, orientando el foco hacia nuevos umbrales productivos para una industria con capacidad ociosa. Tres años consecutivos con tasas de preñez superiores al 80% representan un hito, y se prevé un cuarto año en esta línea, favorecido por la instalación del fenómeno El Niño, que promete condiciones forrajeras beneficiosas para el próximo período de entore. Estos tres años por encima del 80% ya indican que lo que antes era un techo, ahora se considera un piso.

De hecho, la producción de terneros en 2025 ya superó los 3 millones (3,074 millones), estableciendo esta cifra como un nuevo piso y proyectando alcanzar los 3,1 millones.

A pesar de que el porcentaje de preñez de este año es marginalmente inferior al 82,1% del año anterior y al pico de 84,1% de 2024, la incorporación de vaquillonas y la disminución de la faena en el semestre actual impulsan un crecimiento suficiente del rodeo. Esto garantiza un aumento en la producción de terneros para la próxima primavera, que se reflejará en los conteos del año venidero. En esta edición del análisis de entore, se detectó una fuerte tendencia a reducir la edad de primer servicio, pasando de tres años a menos de dos, con algunos productores experimentando incluso con 14 o 15 meses.

El incremento de la población de vacas de cría es constante, alcanzando un récord de 4,39 millones en 2025. Se anticipa que este año superará por primera vez los 4,4 millones, lo que, incluso con una preñez ligeramente menor, podría llevar a los 3,1 millones de terneros, una meta probable para el próximo año si el rodeo de cría mantiene su ritmo de crecimiento.

La estimación actual sugiere que la producción de terneros de 2026 podría rozar los 3,1 millones, dependiendo de la intensidad del entore de vaquillonas. Con el fenómeno El Niño en curso, este hito se alcanzaría en 2027 si no se logra en el recuento de este año. Las tendencias de preñeces elevadas, aunque con una ligera baja, se compensan con un aumento gradual en la cantidad de vientres entorados, marcando un camino de mayor producción. Sin embargo, este ascenso es percibido como demasiado gradual por la industria, que experimentó un primer semestre con baja faena.

Se espera que la faena comience una recuperación gradual a partir del segundo semestre de este año, con un aumento progresivo en la oferta de novillos de dos a cuatro dientes. Este cambio de fase es crucial para mitigar la escasez de ganado en la industria, consolidando una nueva etapa de crecimiento de la oferta que se afianzará en 2027 y 2028. La misma lógica aplicará para la afluencia de vaquillonas, tanto a faena como al engrosamiento del rodeo.

Estamos presenciando el fin de las limitaciones impuestas por la sequía de 2023 en la población bovina. Con tasas de preñez superiores al 80%, una menor edad de faena y más espacio para categorías de cría, la población de vacas de cría aspira a superar los 4,5 millones y acercarse paulatinamente a los 5 millones.

El Niño extenderá un año más las condiciones productivas favorables, proyectando un cuarto entore consecutivo con alta preñez. Sin embargo, algunos modelos ya alertan sobre la inestabilidad climática, sugiriendo que 2027 podría traer un retorno a La Niña. La «brusquedad climática» se perfila como la nueva normalidad, lo que demanda una preparación para la alternancia de períodos de abundantes lluvias y sequías.

Se ha señalado en eventos conjuntos del Plan Agropecuario e INIA que el manejo invernal está más resuelto en la ganadería que el estival, y se anticipa que las olas de calor serán cada vez más desafiantes. A pesar de los altos precios y la escasez de novillos, que ralentizan la expansión del rodeo de cría, el crecimiento continuará, aunque de forma gradual. La faena de vaquillonas crece de forma tendencial, lo que implica que menos vientres se incorporan al rodeo. Esto lleva a un aumento muy paulatino del rodeo de cría y de la oferta, pero establece una lógica de crecimiento cuyo límite aún es desconocido.

Considerando los precios actuales y el contexto de los mercados, estos movimientos iniciales sugieren un cambio profundo con un potencial aún no dimensionado. La aspiración de alcanzar cuatro millones de terneros con la industria faenando más de tres millones de vacunos anualmente ya no se ve como una utopía, sino como un objetivo factible a mediano plazo.

Un aspecto fundamental es la creciente independencia de la cría respecto al clima. La variabilidad interanual de los resultados ha disminuido drásticamente, eliminando los «serruchos» o altibajos pronunciados. El veterinario Emilio Machado, analista de estas jornadas desde hace 24 años, subrayó que el clima ya no es el principal factor determinante: Uruguay se está estabilizando en un porcentaje de preñez muy bueno, y esto es fruto de un aprendizaje colectivo, sin sesgos por tamaño de predio.

Machado explicó que la preñez no depende de los promedios climáticos, sino del «peor mes» –un período crítico que puede variar en el calendario y tiene un impacto desproporcionado en rodeos sin manejo adecuado. En el entore analizado, las zonas más afectadas fueron Soriano, Colonia y partes de Florida y Durazno, aunque lograron amortiguar el impacto gracias a estrategias de manejo. Las regiones con mejores resultados fueron el norte (Tacuarembó, Salto, Artigas y Paysandú), mientras que el este (desde Cerro Largo hasta Rocha y Maldonado) experimentó una situación adversa, aunque más heterogénea que el suroeste.

Los veterinarios participantes en el relevamiento emplean un análisis con siete subíndices de manejo, que demuestran la eficacia de estas medidas incluso frente a condiciones climáticas desfavorables. También se evalúa la cobertura, es decir, el porcentaje de animales que participan en estas prácticas, y un «índice de coherencia» que distingue el manejo entre animales ciclando, con anestro superficial o profundo. Ya existen establecimientos que aplican hasta tres manejos diferenciados.

Finalmente, un factor emergente que podría impulsar un fuerte crecimiento en el rodeo de cría es el notable aumento en la cantidad de vaquillonas que se entoran a los 15 meses, una tendencia cuya magnitud se cuantificará en la próxima contabilización de terneros.

Fuente: Enlace Original

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.