
El caballo llegó a esta tierra antes que el Uruguay. Está en el origen de nuestra economía, en nuestra identidad y en nuestro Escudo Nacional.
Y hoy, para poder salir al mundo, tiene que salir con papeles argentinos.
El 8 de mayo el MGAP perdió la firma ante Europa por un programa que nunca presentó. Hace un año, en el Prado, el Ministro había anunciado el chipeo y la trazabilidad de todos los caballos uruguayos. Un año después seguimos sin registro.
La Argentina lo tiene hace tres años. Y acaba de publicar su decreto: desde marzo de 2027, todo caballo que se mueva en su territorio va a estar identificado.
El 24 de setiembre, setenta caballos de enduro uruguayos cruzan el charco para nacionalizarse allá. Su pedigree queda inscripto en el registro argentino. Para siempre.
Tenemos el caballo en el Escudo. Y el rodeo sin registrar.


