Coleme, la cooperativa láctea con más trayectoria en Uruguay, establecida en 1932 en el departamento de Cerro Largo, comunicó su cese definitivo de actividades al finalizar la presente semana. La decisión, que pone fin a 94 años de historia, llega tras un periodo prolongado de adversidades financieras y una significativa disminución en el número de productores que le suministraban leche, según trascendió del portal local Cerro Largo Portal.
Boris Revello, presidente del directorio de la cooperativa, fue el encargado de informar a los empleados sobre la inminente clausura. Aún no se han emitido comunicados oficiales por parte de la empresa respecto a las razones exactas del cierre o las disposiciones para su personal. No obstante, se ha informado que los trabajadores permanecerán en funciones hasta el viernes para completar el procesamiento del volumen de leche que aún se encuentra en las instalaciones antes de que las operaciones se detengan por completo.
La disolución de Coleme representa el punto final de una entidad con profundas raíces tanto en Cerro Largo como en el panorama lechero uruguayo. Por varias décadas, la cooperativa fue un referente clave en la región, llegando a congregar a más de setenta tamberos proveedores. Sin embargo, la institución se vio inmersa en una etapa de declive sostenido. La disminución progresiva de productores, la merma en el volumen de leche acopiada y los recurrentes desafíos económicos mermaron progresivamente su operatividad. En el momento de la decisión final, solo una docena de productores continuaban abasteciendo a la planta, una cantidad juzgada como insostenible por los socios para asegurar la viabilidad del negocio.
Las vicisitudes económicas de la cooperativa no eran recientes. Ya en noviembre de 2024, el propio Revello había manifestado en declaraciones a la emisora La Voz de Melo la necesidad de una reestructuración urgente ante las pérdidas operativas. En aquel entonces, enfatizó que el incremento en el volumen de leche procesada era crucial para la supervivencia de la empresa. Asimismo, el año previo se llevaron a cabo conversaciones para una posible adquisición por parte de un inversor de origen argentino, operación que, lamentablemente, no prosperó. La cooperativa, en su fase final, daba empleo a aproximadamente treinta personas.
Fuente: Enlace Original