El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay anunció que la industria cárnica del país ha vuelto a superar una de las evaluaciones más rigurosas del comercio global. Específicamente, la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) del MGAP comunicó que, luego de una auditoría reciente, la autoridad sanitaria de la Unión Europea (UE) confirmó que los sistemas de control oficial de Uruguay cumplen con todos los requisitos necesarios, asegurando así la continuidad de las exportaciones de carne a ese importante mercado. La noticia fue divulgada el 16 de julio de 2026, resaltando el óptimo resultado de esta nueva revisión externa.
El MGAP enfatizó a El Observador la importancia de este logro, subrayando que la carne uruguaya sigue demostrando su excelencia ante los estándares más demandantes a nivel internacional. El informe definitivo de la auditoría corroboró las observaciones iniciales de los inspectores europeos, quienes visitaron Uruguay en mayo. Durante su estancia, realizaron un exhaustivo recorrido por plantas de procesamiento, predios ganaderos y dependencias de los Servicios Ganaderos del MGAP, analizando la operatividad completa del sistema sanitario del país. La trascendencia de esta aprobación para Uruguay va más allá de la auditoría misma, ya que consolida un pilar clave del comercio exterior: el sistema de prelistado de establecimientos. Este mecanismo permite al MGAP autorizar a los frigoríficos para exportar a la UE sin requerir inspecciones individuales de cada planta por parte de las autoridades europeas. «Los controles que nuestro país ha implementado son plenamente confiables, lo cual es una noticia excelente para Uruguay y nos asegura la continuidad de nuestras exportaciones cárnicas,» afirmó Diego Domínguez, director de Industria Animal de la DGSG.
A pesar de que cada auditoría representa un desafío de alta complejidad, Uruguay afronta estas revisiones de manera constante. La Unión Europea realiza estas inspecciones cada dos o tres años, aproximadamente, pero no es el único actor. Dado que Uruguay exporta carne a una vasta mayoría de mercados internacionales, el país es objeto de auditorías continuas por parte de diversas autoridades sanitarias. Estas evaluaciones van más allá de un establecimiento específico; su objetivo es examinar la integridad del sistema sanitario en su totalidad, abarcando desde la producción primaria, la trazabilidad, los controles oficiales, los laboratorios, hasta las plantas de faena y los procesos de certificación. La capacidad de Uruguay para operar como un sistema unificado es una de las mayores fortalezas reconocidas en las auditorías globales. Esto implica que cualquier bovino nacido y criado en el territorio puede ser destinado a cualquier mercado autorizado, sin necesidad de producciones segmentadas para destinos específicos. Un único animal puede, por ende, abastecer diferentes naciones en función del corte o producto resultante de la faena. Esta particularidad exige que la cadena productiva entera cumpla simultáneamente con los estándares sanitarios más estrictos a nivel mundial. Además, Uruguay se distingue por ser el único país con el 100% de su ganado bovino identificado a través de un sistema de trazabilidad individual.
El MGAP subrayó en su reporte un beneficio a menudo ignorado: estos rigurosos controles no solo benefician a los mercados externos. Domínguez explicó que cerca del 95% de la faena total del país se lleva a cabo en establecimientos frigoríficos con habilitación para exportar. Por lo tanto, la carne que se distribuye en el mercado interno se procesa bajo los idénticos y elevados estándares sanitarios que demandan los principales destinos internacionales. «Una porción considerable de la carne disponible para el consumo nacional se procesa en plantas con permiso de exportación, lo que significa que se produce bajo los mismos criterios, que están entre los más exigentes a nivel global,» destacó Domínguez.
En otro frente, durante el mes de mayo, una delegación del MGAP, liderada por el subsecretario Matías Carámbula y con la participación de miembros del Instituto Nacional de Carnes (INAC), sostuvo encuentros con la autoridad sanitaria de China en el marco de SIAL, la feria alimentaria más relevante de Asia. Un punto central de las conversaciones fue la estrategia de Uruguay frente a recientes detecciones de residuos de medicamentos veterinarios. Las autoridades uruguayas expusieron las adecuaciones normativas implementadas, el refuerzo de los controles tanto en campos como en frigoríficos, y el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo. Domínguez indicó que la celeridad y robustez de estas acciones fueron bien recibidas por la autoridad sanitaria china. Asimismo, recordó que Uruguay envía aproximadamente 10.000 contenedores de carne anualmente a China y que en 2025 se registraron solo dos rechazos, aunque enfatizó la seriedad con la que se aborda cada incidente por el posible daño a la confianza forjada a lo largo de décadas. Las reuniones también impulsaron la posibilidad de abrir nuevos segmentos de productos, incluyendo subproductos de alto valor como los cálculos biliares bovinos y productos termoprocesados, y consolidaron la reciente admisión de la carne aviar en el mercado chino.
El calendario de evaluaciones sanitarias internacionales de Uruguay se extenderá durante la segunda mitad de 2026, según lo informado. En agosto, el país recibirá una auditoría por parte de Estados Unidos; posteriormente, la Unión Europea realizará una nueva evaluación, esta vez enfocada en residuos biológicos; y en noviembre, SENASICA México llevará a cabo una auditoría para validar y extender las habilitaciones de las plantas frigoríficas. La DGSG concluyó que cada una de estas instancias es parte integral de un objetivo primordial: demostrar que el sistema sanitario uruguayo posee las condiciones requeridas para continuar abasteciendo a los mercados más exigentes del planeta y, de esta manera, mantener la confianza que es fundamental para el acceso internacional de la carne uruguaya.
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