El ajedrez cárnico de Uruguay: la polémica de las cuotas con China y la estrategia europea

Uruguay se enfrenta a un complejo panorama en el mercado de la carne, marcado por el incumplimiento de su cuota de exportación a China y las intrincadas negociaciones en torno a un nuevo cupo con la Unión Europea. La situación se volvió aún más candente tras una reciente revelación del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que añadió un giro inesperado a la dinámica regional.

A finales de agosto, Uruguay apenas había cubierto el 31% del tonelaje de carne disponible para el mercado chino. Las proyecciones indican que, al cierre del año, el país habrá dejado sin utilizar la mitad de su cuota asignada. Esta realidad, aunque preocupante, no habría generado el revuelo actual de no ser por un mensaje del presidente Lula en redes sociales. Los principales factores detrás de este subaprovechamiento son la escasa oferta de ganado en Uruguay y los atractivos precios de la carne en Estados Unidos, que desvían parte de la producción.

**El anuncio de Lula y sus repercusiones**

La controversia estalló con un tuit de Lula el 21 de septiembre, donde agradecía al presidente uruguayo, Yamandú Orsi, por autorizar a Brasil a usar el excedente de la cuota uruguaya de carne bovina para China. Esta comunicación, emitida desde Nueva York, desató inquietud entre los productores ganaderos uruguayos. Desde la Cancillería uruguaya se confirmó el ofrecimiento, justificándolo por la imposibilidad de cumplir con la cuota de 340.000 toneladas, dado que para agosto solo se habían exportado 101.704 toneladas, menos de un tercio en ocho meses.

La preocupación central radica en cómo China podría interpretar este gesto. La transferencia de cuotas de carne es inusual, y los ganaderos argumentan que, aunque Argentina ha incumplido su cuota Hilton en el pasado, nunca se había contemplado una cesión. La pregunta fundamental que surge es: ¿qué obtiene Uruguay a cambio de este ofrecimiento?

**China, Europa y el equilibrio regional**

La respuesta a esa interrogante parece estar ligada a otra cuota crucial para el sector: la que emerge del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Este acuerdo establece un cupo gradualmente creciente para el bloque sudamericano, cuya distribución está actualmente en debate sin un consenso claro. El cupo europeo comenzará en 33.000 toneladas en enero, duplicando la cifra actual, y se incrementará en 16.500 toneladas anualmente hasta alcanzar las 99.000 toneladas en 2031. De este total, la mayoría (55%) será carne enfriada, la más valiosa.

Con Brasil temporalmente fuera del mercado europeo, una parte de su cuota quedó disponible para el resto del Mercosur. Esto sugiere que Uruguay podría haber ofrecido la cesión a Brasil buscando reciprocidad en el reparto del codiciado cupo europeo. Sin embargo, la proximidad de elecciones muy reñidas en Brasil añade un elemento de incertidumbre, limitando la capacidad del gobierno brasileño para hacer promesas a largo plazo.

El Mercosur se encuentra en una doble negociación: cómo distribuir el cupo total europeo y cómo repartir los componentes de carne enfriada y congelada. Uruguay aspira a obtener al menos el 21% del total y, crucialmente, una mayor proporción de carne enfriada, un segmento donde históricamente ha sido dominante. En este contexto, el anuncio de Lula y el ofrecimiento de Orsi son vistos por algunos como un «guiño de campaña» electoral, una estrategia arriesgada en una contienda cerrada.

Fuentes gremiales han expresado preocupación por la imagen de Uruguay ante China, ya que la decisión sobre una posible transferencia de cuota recae exclusivamente en el país asiático y no parece haber sido consultada previamente. La probabilidad de que una transferencia se concrete es baja, pero la magnitud del incumplimiento uruguayo podría poner en riesgo el tamaño de futuras cuotas que China asigna por períodos de tres años, sin que se sepa qué ocurrirá después de 2028.

**Los motivos del excedente en la cuota china**

La subutilización de la cuota con China se explica por varios factores. Una baja en los precios ganaderos en China, debido a un aumento de importaciones, llevó al gobierno chino a establecer topes, distribuidos entre sus proveedores según antecedentes de exportación. Uruguay obtuvo una cuota favorable (324.000 toneladas) gracias a sus elevadas exportaciones a China en 2021 y 2022, que superaron las 300.000 toneladas. Sin embargo, este año solo se logrará colocar la mitad de esa cifra.

La mejora de los precios de la carne en Estados Unidos ha provocado un desvío de las exportaciones uruguayas, haciendo que China represente el 35% del total exportado este año, muy por debajo del 65% de 2021. El problema de fondo para Uruguay es la falta de ganado para faena. La actividad de faena ha caído un 15% respecto a 2025, proyectándose como la más baja desde 2020. Esto ha provocado una caída general de las exportaciones, dejando unas 150.000 toneladas de la cuota china sin cubrir.

La estrategia de ofrecer el excedente a Brasil es cuestionable, ya que Brasil reanudará sus propias faenas para el cupo chino de 2027 en pocas semanas. La clave para Uruguay es recuperar su oferta ganadera, aumentar la producción de terneros y potenciar las exportaciones en 2027 y 2028 para evitar revisiones desfavorables de las cuotas.

**El nuevo mercado europeo y las tensiones internas**

La distribución del nuevo cupo europeo entre los países del Mercosur es un asunto de vital importancia para el sector cárnico uruguayo. Las negociaciones están estancadas, no solo por discrepancias entre los socios del Mercosur, sino también a nivel interno en Uruguay. Hay quienes no tienen prisa por un acuerdo y prefieren una lógica de «el que llega primero, vende», mientras otros abogan por un mecanismo que fije volúmenes específicos para carne global, enfriada (la más valiosa) y congelada.

A pesar de su limitada oferta ganadera, Uruguay ha logrado una entrada exitosa en el mercado gourmet europeo, colocando el 54% de la carne enfriada en el primer tramo del cupo. Esto plantea un dilema: ¿conviene definir los cupos rápidamente para proyectar una imagen de seriedad ante la UE, o es mejor «ver las cartas» y seguir exportando bajo la premisa del primero en llegar?

Este debate será abordado en una reunión entre productores e industriales en la Cancillería. El nuevo presidente del Foro Mercosur de la Carne, el argentino Mario Ravettino, busca un acuerdo rápido y ha percibido una flexibilización en la postura paraguaya, que inicialmente había generado molestias al no presentar sus datos de exportación. La próxima reunión del Foro será el 1 de octubre, marcando la fase final de la definición de los cupos por país.

En cuanto al posible traspaso de la cuota china, la preocupación en el ámbito rural persiste por la reacción de China ante una iniciativa que, al parecer, no fue consultada. La cercanía de 2027 sugiere que el anuncio de Lula podría ser más un «fuego de artificio» preelectoral. Es probable que, cuando China se pronuncie, el año 2026 ya haya terminado, lo que quizás sea el mejor escenario. La señal de tener un cupo chino excesivo es alarmante, especialmente porque la producción de carne uruguaya está entrando en una fase de crecimiento. Si el sistema de cuotas continúa, podría quedarse «chico» en el futuro. Si el «guiño» a Brasil finalmente mejora la participación de Uruguay en Europa, habrá sido útil, pero la mejor opción es que no sea más que un gesto circunstancial.

Fuente: Enlace Original

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