El ciclo ganadero 2026/27 arranca con la primera parición, generando esperanzas para el sector ovino uruguayo, que busca revertir el declive de las últimas tres décadas y reconstruir su mermado stock. De una cifra superior a los 25 millones de cabezas entre 1990 y 1992, el rebaño se redujo a menos de 5 millones el año pasado, con pocas expectativas de una recuperación sustancial desde los 4,8 millones registrados a fines del ejercicio 2025. Sin embargo, el primer semestre de este año ha traído un giro inesperado.
La escasez global de ovinos y el aumento del consumo han transformado el panorama del mercado. Coexisten ahora precios récord para la exportación de carne ovina con un notable aumento en las cotizaciones de la fibra. Después de la década de 1990, marcada por la liquidación de grandes reservas estatales de lana en Australia, el precio de esta fibra ha sido volátil. Pasó de cotizaciones mínimas, como las vistas durante la pandemia, a niveles atractivos cuando el Índice de Mercados del Este (IME) australiano supera los 12 dólares por kilo de base limpia. Esta situación se traduce en Uruguay en valores cercanos a los 10 dólares por kilo para el Merino fino, un referente clave, un escenario que se ha repetido solo tres veces en el siglo actual, incluyendo el presente año.
Un hecho sin precedentes es que esta favorable situación de la lana coincida con un valor histórico para la carne ovina, que por primera vez se ha mantenido por encima de los 7.000 dólares por tonelada. Alfredo Fros, presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), destacó la rareza de «un escenario de mercado tan propicio de forma simultánea para la carne y para la lana». El SUL, en su sexagésimo aniversario, observa una consolidación de precios que revitaliza el ánimo del sector, tras años de cotizaciones deprimidas y una reducción significativa del rebaño, agravada por la sequía de 2023 que acentuó la disminución del peso del lanar en los sistemas pastoriles.
Con la lana alcanzando su valor más alto en siete años y las esquilas preparto y pariciones ya iniciadas, la zafra 2026/27 genera las mayores expectativas en mucho tiempo. La comercialización de lana «en el lomo» (pre-esquila) ha registrado volúmenes sin precedentes en varios años. Si bien no se anticipa un crecimiento drástico del rebaño este año, la baja actividad en faenas sugiere una retención de vientres, con los productores activamente buscando ovejas de cría, lo que reduce la oferta. El sector confía en que esta tendencia a la baja se detenga, y que, motivados por los actuales precios de carne y lana, la próxima temporada de encarnerada marque un punto de inflexión, resultando en un incremento en el próximo censo ovino de 2027.
Pablo Iramendi, el nuevo presidente de la Unión de Consignatarios y Rematadores de Lanas del Uruguay (UCRLU), comentó que «tras un período desafiante de tres o cuatro años con precios muy bajos, a principios de la zafra 2025, los valores comenzaron a estabilizarse y, afortunadamente, no han dejado de subir». La coincidencia de altos precios para la lana y la carne estimula la actividad de cría, reflejándose en un estudio del SUL que indica un aumento del 5,5% en la intención de encarnerada por parte de los productores.
**Mínimo histórico en la faena de ovinos**
La faena de ovinos alcanzó su punto más bajo en más de dos décadas durante los últimos doce meses, disminuyendo en casi 75 mil cabezas, de 829 mil a 755 mil. El mes anterior, la actividad tocó un mínimo con apenas 16.238 lanares procesados, un 60% menos que el mismo mes del año previo, superando solo un inusual abril de 2016 afectado por El Niño. La faena de ovejas se limitó a 200 mil en los últimos 12 meses, representando el 26% del total y con una caída interanual del 15,5%. Aunque significativa, la retención de vientres no se considera extremadamente alta en términos porcentuales. «Dentro de la reducción general de la faena, la menor cantidad de vientres procesados es una clara señal de retención», explicó Fros, añadiendo que «en la zafra de reproductores se vendió todo a precios favorables». El stock de vientres sufrió una disminución del 10% el año pasado. Lograr una estabilización este año para retomar el crecimiento en el próximo es crucial para la industria lanera, que cada vez más depende de fibras importadas.
**Carne ovina con valor sin precedentes**
Diversos factores están impulsando el valor de la carne ovina. Entre ellos, la autorización de Israel para importar carne con hueso, la limitada oferta mundial, el auge generalizado de las proteínas, y el incremento del poder adquisitivo de poblaciones de origen asiático y africano en Europa, que ha popularizado el Shawarma. El precio de la carne ovina para exportación superó este mes los 7.000 dólares por tonelada. Los corderos están marcando récords semanales, acercándose a los 6,20 dólares por kilo, mientras que las ovejas ya sobrepasaron los 5,10 dólares por kilo.
**Zafra lanera: de la escasez al alza de precios**
La zafra lanera 2025/26 mostró una evolución ascendente. Desde finales de 2025, el mercado experimentó un alza constante, con el indicador IME de Australia superando los 14 dólares por kilo, su valor más alto desde 2019. Santiago Onandi, quien fue secretario y presidente de la UCRLU hasta hace poco, describió la zafra como muy activa en términos de comercialización. Para mayo y junio, la oferta ya era escasa. Con una fuerte demanda y precios atractivos para las diversas finuras, los stocks se agotaron rápidamente a medida que las cotizaciones subían. En los picos de enero y febrero, lanas de 18 micras alcanzaron los 8 dólares por kilo y las de 20 micras, 7 dólares, mientras que las lanas Corriedale tradicionales se vendían entre 1,85 y 2 dólares por kilo, incluso sin acondicionar.
Actualmente, al inicio de la zafra 2026/27, el Merino súper fino de 16 micras certificado excede los 12 dólares por kilo. Las lanas certificadas de 16 y 17 micras cotizan entre 2 y 3 dólares por encima del promedio de la zafra anterior. Las muy demandadas lanas de 18 y 18,5 micras certificadas alcanzan los 11 dólares por kilo en vellón, y en julio de 2026, las de 20 micras certificadas se sitúan entre 9 y 10 dólares. Las lanas de finura media y gruesa (Corriedale, Merilín, Ideal), que estaban más castigadas, también se benefician de esta tendencia: las de 28 micras operan a 2 dólares o más, y con grifa verde pueden llegar a 2,50 o 2,60 dólares, dependiendo del rendimiento. Onandi recordó que no hace mucho tiempo, obtener 1 dólar por kilo para lanas de 28 micras se consideraba una buena oportunidad de venta.
**La oferta de lana seguirá reduciéndose**
Los primeros lotes de la nueva zafra se están vendiendo rápidamente, con una sólida demanda de exportadores y topistas, incluyendo la mencionada modalidad de venta de lana «en el lomo» para capitalizar los precios favorables. Pablo Iramendi indicó que los productores tienen un stock prácticamente nulo. Los compradores están asegurándose volúmenes en una temporada donde la oferta será limitada. Se proyecta que el stock ovino en Australia, que actualmente es de 67,1 millones de cabezas en 2026, disminuya a 66,4 millones en 2027 debido al efecto de El Niño, lo que podría retrasar la reconstrucción de sus rebaños. La cantidad de fardos subastados en Australia se redujo un 17% en las últimas dos temporadas, y se anticipa otra baja en el volumen ofertado en 2026/27. Tanto en Australia como en Nueva Zelanda, el descenso en los stocks de materia prima debería mantener los valores, al menos, en los niveles actuales. La producción de lana en Uruguay ronda los 18 millones de kilos, una disminución significativa respecto a los 27-28 millones de hace una década y los 100 millones de los años noventa.
**Diferenciación, clave para el crecimiento**
En el sector ovino, la diferenciación a través de la clasificación de lanas y la incorporación de criterios ambientales y de bienestar animal son cruciales para Uruguay. Fros afirmó: «Hemos aprendido lo que el consumidor demanda, cómo identificarlo, establecer las condiciones y certificar». El reto inmediato es potenciar la capacidad productiva de la oveja, aprovechando la mejora en el precio del cordero. Uruguay posee condiciones favorables para una recuperación del rebaño más ágil que otros países. Existe una demanda constante de exportación de ovinos en pie que no puede ser satisfecha, lo cual Fros ve como un estímulo que brinda seguridad a los inversores. La gran incógnita es cuánto tiempo se mantendrá esta coyuntura favorable. Sin embargo, la fuerte competencia del ternero, que también registra precios récord, dificulta prever un crecimiento muy pronunciado del ovino. La cría de vacunos es más sencilla, menos vulnerable a robos, con menos depredadores y genera entre 700 y 800 dólares por cabeza.
El esfuerzo de los productores de lanas finas y ultrafinas, sumado a la prolificidad de las razas carniceras, puede dar lugar a diferentes modelos de ovinocultura. Además de la producción tradicional en campo natural, se pueden explorar escalas menores en zonas periurbanas de Montevideo o la cría ovina como complemento a la agricultura, dado que no compactan los suelos. El engorde de ovinos a corral también está en auge, ya que, al igual que con los vacunos, los actuales precios incentivan el uso de grano en la producción ovina.
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