La situación laboral en el Frigorífico Tacuarembó, propiedad de la multinacional MBRF, muestra un panorama complejo: cincuenta de los ciento cincuenta empleados que la compañía planeaba desvincular han optado por un programa de retiro incentivado en los últimos días. Mientras tanto, 1.300 trabajadores permanecen bajo el seguro de desempleo, y únicamente 350 operarios se encuentran activos en las instalaciones industriales. Este ajuste laboral se produce en medio de negociaciones continuas.
Martín Cardozo, presidente de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA), brindó esta información a El Observador el miércoles 30 de septiembre. Cardozo subrayó la continuidad de las conversaciones, anunciando una nueva reunión tripartita entre los representantes sindicales, la dirección empresarial y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para el jueves 8 de octubre. Por su parte, voceros de la empresa, consultados el mismo miércoles, indicaron que, dado el proceso de negociación en curso, preferían no emitir declaraciones por el momento.
Cardozo explicó que, luego del período de licencia en agosto, la mayor parte de la plantilla del frigorífico, ubicado en el norte del país, ingresó al seguro de desempleo en septiembre, distribuida en dos grupos de 800 y 500 empleados, sumando los 1.300 mencionados. De este contingente de personal, la empresa inicialmente había planteado la desvinculación de aproximadamente el 10%, lo que representaba a 150 individuos. La dirección de MBRF justificó esta medida como parte de un plan para optimizar costos, que incluía, además de los despidos, modificaciones en el sistema de pago por productividad, la implementación de rotación de turnos y la externalización de ciertos servicios.
El líder sindical relató que la FOICA había condicionado el avance de las negociaciones a la suspensión de los despidos. Como resultado, la empresa acordó poner en «pausa» las desvinculaciones, supeditado a que se logren acuerdos en los demás puntos del conflicto. La aceptación de los retiros incentivados por parte de un tercio de los 150 trabajadores afectados se concretó entre las últimas dos rondas de diálogo tripartito. De esta manera, conforme al plan de reestructuración de MBRF, el riesgo de pérdida de empleo se reduce a 100 puestos, precisó Cardozo.
La compañía confirmó que el seguro de desempleo se mantendrá para el personal durante todo el mes de octubre. No obstante, Cardozo advirtió que esta medida no puede prolongarse indefinidamente, ya que la actividad de faena e industrialización debería reanudarse hacia fines de octubre para cumplir con las demandas del mercado. Actualmente, unas 350 personas realizan diversas labores en las instalaciones de MBRF.
Respecto a los demás frigoríficos de MBRF en Uruguay, Cardozo informó que el de Salto se encuentra en período de licencia, mientras que las operaciones en las plantas de San José y Colonia transcurren con normalidad. En total, la multinacional MBRF da empleo a aproximadamente 4.200 personas en sus cuatro complejos industriales en el país.
Al ser consultado sobre la postura del sindicato frente a esta situación de ajuste de costos, en contraste con las recientes e importantes inversiones de MBRF en Uruguay, Cardozo expresó una fuerte crítica. Denunció la contradicción de que la empresa, tras recibir exoneraciones de hasta US$ 100 millones por proyectos de inversión que generaron empleo, ahora busque reducir su plantilla. Atribuyó esta acción a una «estrategia» común de las multinacionales de plantear despidos para forzar negociaciones. Además, el presidente de FOICA calificó la medida como contradictoria con los principios de la ley de promoción de inversiones, que busca fomentar la creación de empleo, no su eliminación.
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