El miércoles 7 de octubre de 2026, la oficina del IICA en Uruguay se prepara para llevar a cabo la cuarta edición consecutiva de su Proyecto 100 Árboles. Este programa, que prioriza la plantación de especies nativas, busca cultivar mucho más que solo vegetación, promoviendo valores fundamentales.
Enmarcado en la campaña global “IICA de Puertas Abiertas”, la delegación uruguaya del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) desarrollará por cuarta vez consecutiva el Proyecto 100 Árboles, que en esta ocasión tendrá lugar en el departamento de Flores. La iniciativa representa una estrategia para vincular al instituto con las diversas comunidades. Su objetivo es establecer, mediante la siembra de árboles autóctonos, plataformas para la concienciación ecológica, el reconocimiento del valor de la biodiversidad y la formación de colaboraciones estratégicas.
La cuarta fase de este proyecto está programada para el miércoles 7 de octubre de 2026 y se llevará a cabo en el Geoparque Mundial UNESCO Grutas del Palacio. Bajo el lema “Una invitación para reforestar”, el evento centrará nuevamente sus esfuerzos en la plantación de especies arbóreas nativas.
Desde su debut en el Parque Legado de Humberto Pittamiglio, ubicado en Las Flores, hasta la venidera jornada en el Geoparque Mundial UNESCO Grutas del Palacio, el proyecto ha cubierto diversas zonas geográficas y adoptado variadas facetas. No obstante, su meta central se ha mantenido inalterable: no solo arraigar árboles, sino también sembrar saberes, fortalecer lazos y fomentar el compromiso con las generaciones futuras.
En una conversación, el Ing. Agr. Martín Abreu, quien funge como Especialista en Gestión de Proyectos y Alianzas Estratégicas de la Representación del IICA en Uruguay, compartió una retrospectiva del desarrollo del programa y desglosó los pormenores de su cuarta entrega.
**La génesis del Proyecto 100 Árboles en el contexto de «IICA de Puertas Abiertas»**
La iniciativa “100 Árboles” surgió como una extensión de «IICA de Puertas Abiertas», un esfuerzo global y regional enfocado en conectar al IICA con las comunidades. Su fin es crear foros para el intercambio de información, impulsar la novedad y aportar a la metamorfosis de la agricultura y las regiones americanas. En Uruguay, se buscó materializar esta idea en una acción palpable: la plantación de un centenar de árboles autóctonos en distintos puntos del país. La intención era que cada acto de siembra tuviera una relevancia única y estuviera enriquecido con aprendizaje, formación y la intervención de diversos colaboradores. Desde sus inicios, quedó claro que la labor trascendía la simple plantación, aspirando a que cada evento poseyera una esencia distintiva, alineada con la zona donde se ejecutaba.
**Un repaso por las primeras tres ediciones**
La primera edición se concretó en el Parque Legado de Humberto Pittamiglio, situado en Las Flores, Maldonado, donde se gestó el “Bosque de Aromas Nativos”. En aquella ocasión, se sembraron cien árboles autóctonos, distribuidos en cuatro categorías aromáticas principales: frutales, florales, herbales y maderables. El propósito era ofrecer una vivencia que permitiera explorar las especies locales a través de sus fragancias y, simultáneamente, evidenciar el potencial en la elaboración sostenible de aceites esenciales. Esta resultó ser una vivencia enriquecedora, al conjugar la diversidad biológica, el saber y las alternativas productivas, contando con el respaldo del Municipio de Solís Grande, la Intendencia de Maldonado, el Laboratorio del Alquimista y el Vivero El Chajá. A partir de entonces, se empezó a vislumbrar esta propuesta con una perspectiva más amplia, inspirándose en el Bosque de las Américas ubicado en la Sede Central del IICA en Costa Rica.
Ubicación: Castillo Pittamiglio – Maldonado – Proyecto: Bosque de Aromas Nativos (2023)
La segunda fase del proyecto se trasladó al Bioparque Mbopicuá, propiedad de Montes del Plata, en Río Negro, dando vida al “Sendero del Bosque”. Esta vivencia se distinguió por la solidez de sus colaboraciones, trabajando en conjunto con Montes del Plata, la Universidad Tecnológica (UTEC), la Intendencia de Río Negro y el Grupo GENSA. Se eligieron especies autóctonas de la zona, reconocidas por sus valores nutritivos y aromáticos, con el fin de enriquecer la visita al lugar. El recorrido se estructuró en torno a once variedades: Guaviyú, Pitanga, Arazá, Ubajay, Quebracho Flojo, Guayabo del País, Palo de Fierro, Guayabo Blanco, Ibirapitá, Timbó y Tarumán. Un aspecto sobresaliente fue la participación activa de los alumnos de la Escuela Nº 28 “Puntas de Santa Fe”. Considerábamos esencial que la población local, y en particular los niños, pudieran interactuar directamente con la flora nativa y comprender la relevancia de preservar nuestro entorno. En el mismo evento, Montes del Plata también inauguró un Hotel de Insectos, diseñado para albergar a insectos polinizadores, vitales para la conservación del equilibrio ecológico.
Ubicación: Mbopicuá – Río Negro – Proyecto: Sendero del Bosque (2024)
La tercera edición destacó por su enfoque en la yerba mate. Esta se llevó a cabo en Cerro Negro, Rocha, un santuario natural de la ONG Ambá, inserto en la Reserva de Biosfera de Rocha. Aquí se estableció el “Sendero de la Yerba Mate”, mediante la siembra de un centenar de ejemplares de esta valiosa especie. Fue una vivencia singular al entrelazar una especie con profunda significancia cultural y regional con un ecosistema de vasta biodiversidad. La colaboración interinstitucional fue, una vez más, crucial. La oficina del IICA tomó la delantera en esta propuesta, en alianza con Ambá, UNESCO y el Centro Universitario Regional del Este (CURE), y con el respaldo adicional de las Intendencias de Rocha y Maldonado. A nuestro juicio, esta tercera fase reforzó la convicción de que el Proyecto 100 Árboles puede funcionar como un espacio integrador para instituciones, colectividades, saberes y entornos.
Ubicación: Cerro Negro – Rocha – Proyecto: Bosque de Yerba Mate (2025)
¿Cuáles fueron las lecciones extraídas de las tres primeras ediciones? Principalmente, que los árboles sirven como un catalizador. Aunque cada iniciativa presentó una especie, una ubicación y una narrativa distintivas, todas compartieron la capacidad de congregar a diversos participantes, cada uno con una contribución valiosa. El proyecto facilitó la colaboración con administraciones departamentales y municipales, entidades corporativas, organizaciones no gubernamentales, centros académicos, cuerpos internacionales y colectividades locales. Además, demostró que una acción en apariencia simple, como la plantación de cien árboles, puede engendrar una vivencia mucho más holística en los ámbitos educativo, ecológico, social y productivo. Con este entendimiento, el proyecto ha ido expandiéndose. Anualmente se plantan cien árboles, y al mismo tiempo, se forjan nuevas relaciones de cooperación.
¿Qué significado tiene para el IICA la estrategia “IICA de Puertas Abiertas”? Significa una vía tangible para aproximar el IICA a la ciudadanía. Si bien el IICA cumple una función crucial en asistencia técnica, progreso tecnológico y la reformulación de los esquemas agroalimentarios, consideramos esencial que esta labor se refleje de manera palpable en las regiones y sus habitantes. El propósito de «IICA de Puertas Abiertas» es precisamente ese: establecer conexiones, fomentar la colaboración y edificar en conjunto. En Uruguay, el Proyecto 100 Árboles encarna una de las metodologías empleadas para implementar dicha visión.
**La cuarta fase del Proyecto 100 Árboles**
¿Qué características distintivas poseerá esta cuarta entrega? La cuarta edición se materializará el venidero miércoles 7 de octubre de 2026 en el Geoparque Mundial UNESCO Grutas del Palacio, ubicado en el departamento de Flores. Esta vez, el programa ha sido bautizado como “Una invitación para reforestar”, y el día se dedicará nuevamente a la siembra de árboles autóctonos, incluyendo especies como pitanga, chal-chal, congorosa y tala. Esta edición reviste una notable importancia por múltiples motivos. En primer lugar, simboliza la culminación de cuatro años ininterrumpidos del Proyecto 100 Árboles. Adicionalmente, esta cuarta fase coincide con un hito para el IICA: el 7 de octubre marca el 84º aniversario de la institución. Simultáneamente, la actividad se inscribe en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Geodiversidad, lo cual confiere una relevancia especial al sitio escogido y a la labor a realizar. En esta ocasión, la oficina del IICA en Uruguay, UNESCO y la Intendencia de Flores han aunado voluntades para ejecutar esta nueva edición en el Geoparque Mundial UNESCO Grutas del Palacio, contando con la colaboración de las entidades asociadas al geoparque.
Tras un cuatrienio de actividad, ¿cuál es la trayectoria de crecimiento proyectada para el Proyecto 100 Árboles? Considero que la principal tarea es mantener la expansión sin desvirtuar la esencia fundamental del proyecto. No aspiramos a que sean meras plantaciones aisladas; deseamos que cada nueva fase continúe alimentando el saber, la enseñanza, las asociaciones y la implicación de las comunidades. Asimismo, anhelamos que este esquema pueda ser emulado en otras regiones. Existe una analogía significativa: al igual que un árbol requiere tiempo para desarrollarse, lo mismo ocurre con las colaboraciones, el aprendizaje y los emprendimientos. Lo que se emprende en el presente podría manifestar su máximo efecto en el largo plazo. Por ende, estimo que la verdadera relevancia de estos cuatro años no reside únicamente en los cientos de árboles sembrados, sino en la edificación integral que se ha erigido en torno a ellos. Al plantar un árbol, se está contemplando a individuos aún desconocidos y un porvenir que todavía no se vislumbra. En última instancia, esta es la médula del espíritu de «IICA de Puertas Abiertas».
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