TÍTULO: Soja de 2027 Proyecta US$ 420/tonelada en un Mercado de Granos con Fuertes Alzas
CUERPO:
El mercado de granos culminó la semana del 26 de julio de 2026 con un notable dinamismo, reflejado en significativos repuntes para la colza y el maíz, una sólida estabilidad para el trigo, y cotizaciones firmes para la soja. Este escenario propició que la soja proyectada para la cosecha de 2027 alcanzara valores de hasta US$ 420 por tonelada, cifras que eran difícilmente anticipadas hace apenas unas semanas. Adicionalmente, el arroz consolidó un incremento del 10% en el último mes, sumándose a una tendencia alcista que ha caracterizado a diversos commodities agrícolas.
El resurgimiento del precio del petróleo, que volvió a situarse en la órbita de los US$ 100 por barril durante la semana, inyectó un renovado ímpetu a las cotizaciones de las oleaginosas. En la Bolsa de Chicago, la soja experimentó su valor más alto desde enero de 2023, cerrando este viernes a US$ 458 por tonelada para la primera posición, lo que representa un aumento semanal del 3,6%. Esta suba se tradujo en el mercado uruguayo en precios de hasta US$ 430 por tonelada para la soja disponible, con menos del 10% de la producción aún por fijar precio. En este contexto de máximos plurianuales para los granos, las ofertas para la soja correspondiente a la cosecha de 2027 se sitúan entre los US$ 415 y US$ 420 por tonelada.
La dinámica alcista también se manifestó en otras plazas internacionales. En Brasil, los analistas registraron un notable movimiento en los mercados de soja y maíz entre miércoles y jueves, con volúmenes de negocio que no se veían desde hace meses y precios altamente ventajosos. Las perspectivas climáticas en Estados Unidos, con previsiones de altas temperaturas y lluvias por debajo del promedio para las siembras de colza y maíz, continúan sustentando esta tendencia ascendente. Específicamente, el maíz en Chicago experimentó un incremento semanal del 4,3%, pasando de US$ 175 a US$ 182 por tonelada. Este repunte se atribuye a los crecientes riesgos productivos derivados de las condiciones climáticas tanto en Estados Unidos como en Europa, donde las olas de calor en Francia provocaron una disminución en el porcentaje de maíz en condiciones buenas o muy buenas, del 40% al 38% esta semana, contrastando marcadamente con el 69% registrado el año anterior. A su vez, las interrupciones en el comercio en la región del Mar Negro ejercen una presión alcista adicional sobre los cereales forrajeros.
A pesar de la tónica general, la colza en el mercado Matif de París experimentó una corrección técnica luego de haber acumulado un impresionante ascenso del 8% a lo largo de julio. Tras alcanzar casi los € 568 por tonelada en el contrato de noviembre el viernes, el precio encontró una significativa barrera técnica que activó órdenes automáticas de venta, provocando un rápido descenso. La posición de febrero de 2027, clave para la próxima zafra de colza en Uruguay, se ajustó de un máximo de tres años de € 561,75 (registrado el jueves) a € 550 por tonelada. Esto equivalía a US$ 625, considerando la cotización del euro a US$ 1,1368 el viernes, su nivel más bajo en más de un año. No obstante esta toma de ganancias, la colza cerró la semana con un balance positivo respecto al viernes anterior. En el mercado local, el reciente rally facilitó fijaciones de precio de hasta US$ 560 por tonelada, cifra considerablemente superior a la estimación de US$ 505 por tonelada para la actual cosecha, calculada al momento de la siembra. Los analistas enfatizan que esta caída, aunque notoria en su magnitud, se debe principalmente a movimientos técnicos de los inversores para asegurar ganancias y no a una alteración de los fundamentos del mercado, los cuales, impulsados por el conflicto bélico y las condiciones climáticas, siguen respaldando los aumentos observados en las últimas tres semanas.
El mercado del arroz también mostró un repunte constante y sostenido, lo que podría generar expectativas más favorables para la próxima siembra en Uruguay. Durante jueves y viernes, los precios superaron los US$ 13 por bolsa en Rio Grande del Sur, culminando un ascenso mensual del 11%. Este valor representa el más alto desde mayo de 2025, marcando tres semanas consecutivas de recuperación tras un periodo de declive. La escasez de oferta por parte de los productores, la demanda de las industrias para reconstituir sus inventarios y un mercado de exportación más activo son los principales factores que sustentan este fortalecimiento de las cotizaciones.
La cotización del trigo para entrega en diciembre experimentó un ascenso de US$ 40 por tonelada en julio, llegando a un máximo de US$ 265 el miércoles 22. Sin embargo, en las últimas dos jornadas, ajustó a la baja en US$ 10 debido a la toma de ganancias, cerrando la semana prácticamente sin cambios respecto al viernes previo. Este incremento trimestral del trigo impulsó el precio estimado de la cebada en Uruguay, que pasó de US$ 233 en abril (antes de la siembra) a US$ 260 por tonelada esta semana, reduciendo el rendimiento de equilibrio de 4.100 a 3.600 kilos por hectárea. La caída final del trigo se produjo tras una jornada de alta volatilidad, donde previamente había alcanzado sus valores más altos en dos años, alentado por la intensificación de los ataques a puertos e infraestructura en el Mar Negro. No obstante, la cautela de los operadores antes del fin de semana y rumores sobre una posible desescalada del conflicto estimularon la toma de ganancias, fortaleciendo la tendencia bajista, si bien los riesgos geopolíticos persisten como un factor de soporte. Los productores de cebada ya han asegurado precios para entre el 25% y el 30% de su producción estimada, un volumen superior al usual, facilitado por la transparencia de un mercado que sigue las referencias del trigo de diciembre en la Bolsa de Chicago. Las malterías, sin embargo, señalan que la incertidumbre sobre la calidad del grano en la cosecha, especialmente en un año Niño con posibles excesos de lluvia en primavera, representa un límite para mayores colocaciones. Por otro lado, el trigo de la próxima cosecha en Uruguay se mantiene por debajo de los US$ 220 por tonelada, influenciado por una situación regional que se desvincula de las referencias de Estados Unidos.
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