La Sociedad de Productores Forestales (SPF) de Uruguay ha delineado un ambicioso plan para expandir la superficie forestada del país en 500.000 hectáreas, enfatizando que el camino hacia este objetivo no reside en un mayor gasto, sino en la identificación y resolución de obstáculos mediante decisiones estratégicas. Esta fue la premisa central que expuso Francisco Bonino, vicepresidente de la gremial, el 3 de septiembre de 2026.
El mensaje fue articulado durante la octava edición del Desayuno Forestal, un evento crucial titulado «Decisiones de hoy marcan el futuro», que tuvo lugar el 1° de septiembre en el Radisson Victoria Plaza. La jornada inició con palabras de Lucía Basso, presidenta de la SPF (integrante de la Asociación Rural del Uruguay), y concluyó con un panel de análisis que contó con la participación de figuras destacadas como Gastón Martínez (director general forestal del MGAP), Isabella Antonaccio (directora nacional de inversiones del MEF), Oscar Caputi (subsecretario del MA) y Álvaro Molinari (directivo de la SPF).
**Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas**
La presentación de Bonino, titulada “Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas”, actualizó una propuesta de crecimiento productivo previamente planteada por la SPF. En su intervención, el vicepresidente subrayó la emergencia de nuevas y significativas oportunidades para la producción forestal. Como ejemplos, citó el desarrollo de baterías a base de carbono derivado de lignina, reemplazando el grafito en ánodos de litio y sodio, y la creación de madera con una resistencia superior al acero, siendo un 80% más ligera y un 50% más fuerte gracias a la transformación molecular de su estructura celular.
Bonino también destacó la creciente demanda global de madera, proyectada para aumentar hasta un 49% para el año 2050. Este incremento estará impulsado por el aumento de ingresos en economías emergentes, la expansión de la construcción y la sustitución de materiales no renovables por productos derivados de la madera, textiles celulósicos y bioenergía.
Refiriéndose al modelo forestal uruguayo, Bonino afirmó que la cuestión ya no es si funciona, sino qué acciones son necesarias para sostener y potenciar su desarrollo industrial. Presentó datos que ilustran la riqueza y el empleo generados por este motor económico, recordando el papel de las leyes forestales de 1968 y 1987, junto con más de 30 decretos y leyes complementarias de los últimos 30 años, en la configuración de una política de Estado.
No obstante, expresó preocupación por la evolución reciente del área forestada, indicando que el crecimiento de la nueva forestación en el último ejercicio anual fue inferior al 1% del área existente. Esta situación lo llevó a reiterar la reflexión inicial: la clave para alcanzar la magnitud de crecimiento deseada no está en gastar más, sino en identificar las trabas y tomar decisiones efectivas.
**Oportunidades y ejes de acción para un mayor impulso**
La expansión de medio millón de hectáreas forestadas representa, según Bonino, una oportunidad tangible para el Uruguay, traducible en un crecimiento del PIB del 2,5%, la creación de 16.600 nuevos empleos y un aumento de US$ 1.300 millones en ingresos por exportaciones.
Para alcanzar esta meta, se identificaron tres ejes de acción fundamentales:
1. **Marco Regulatorio:** El problema actual son los procesos de aprobación sin criterios técnicos predecibles ni plazos definidos. La propuesta es evolucionar hacia un modelo como el de Nueva Zelanda, donde se notifica la acción a realizar, se ejecuta y se cumple, en lugar de pedir autorización y esperar.
2. **Logística, Infraestructura y Energía:** Los elevados costos logísticos frente a los competidores principales y las interrupciones en el Puerto de Montevideo constituyen desafíos. Es imperativo establecer corredores para tritrenes e implementar un sistema ferroviario que conecte las áreas productivas e industriales directamente con el puerto. Estas inversiones beneficiarían a toda la agroindustria, no solo al sector forestal.
3. **Desarrollo Industrial y de Mercados:** Existe una necesidad insatisfecha de mayor desarrollo industrial y comercial para absorber el crecimiento de la oferta maderera. Se propone considerar una estrategia país denominada “Uruguay Forestal 2025”.
**Reglas Claras e Inversión**
Finalmente, Bonino destacó cuatro condiciones habilitantes para lograr el crecimiento aspirado: la integración de productores con otros sectores, el papel del carbono, el clima y los servicios ecosistémicos, el capital humano y la innovación, y el conocimiento y la visibilidad del sector.
Todas estas consideraciones convergen en un objetivo común: que el Estado establezca y mantenga reglas claras y estables para todos los actores, a lo que el sector privado responderá con una mayor inversión, impulsando así el futuro forestal de Uruguay.
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