El sector ganadero uruguayo atraviesa un período de precios históricamente elevados, tanto para el ganado listo para faena como para las categorías de reposición. Esta situación es el resultado de una intensa competencia por el ganado entre los corrales de engorde, los productores de invernada y recría, y la exportación de animales vivos. A esto se suma el notable impulso de la industria frigorífica, que ha alcanzado valores de exportación sin precedentes, superando los US$ 6.000 por tonelada en los últimos tres meses. Esta trayectoria de alzas persistentes no se detuvo tras cruzar la barrera de los US$ 5.000 en junio de 2025. Recientemente, los precios de exportación de cortes de alto valor, como los traseros, destinados a Europa y China, han marcado récords, reflejando una firmeza similar en todos los componentes de la res bovina. En esta «nueva normalidad» –habiendo superado la preocupación de un colapso como en 2022– el novillo se encamina hacia los US$ 6 por kilo, con algunas transacciones para ganado a pasto ya concretadas a ese valor. El ternero, por su parte, se aproxima a un promedio de US$ 4,50, con nuevos máximos en recientes remates televisados, mientras la ternera reduce su brecha histórica de precio respecto al macho.
¿Qué impulsa estos precios récord y qué nuevas oportunidades se presentan para Uruguay? Varios factores contribuyen a este panorama favorable. En esta primavera, emergen diversas oportunidades. Australia y Brasil ya han cubierto sus cuotas anuales de exportación a China, enfrentando ahora aranceles prohibitivos del 55% en ese mercado. Esto aligera la competencia para Uruguay en un destino donde posee una posición privilegiada y una cuota holgada, lejos de ser alcanzada. Si bien es una oportunidad transitoria –ya que volverán a exportar normalmente para la cuota de 2027 a fin de año–, Uruguay cuenta con una cuota asignada que excede sus capacidades actuales de colocación.
Simultáneamente, y considerado un factor primordial para el sector, se abre una oportunidad comercial significativa y permanente en la Unión Europea. Es casi un hecho que Brasil sea suspendido de este mercado a partir del 3 de septiembre debido al incumplimiento en la trazabilidad del uso de antimicrobianos a lo largo del ciclo productivo. Brasil, ya restringido en China por la cuota, se autoexcluye del mercado que mejor paga. En este contexto, los acuerdos de libre comercio de Uruguay con la Unión Europea y los países europeos de la EFTA (incluyendo Noruega y Suiza) adquieren una relevancia aún mayor. Gracias a su tamaño y diseño de sistemas productivos, Uruguay cumple fácilmente con los exigentes requisitos europeos.
Estados Unidos, por su parte, es el mercado más presionado. A partir de ahora, concentrará gran parte de la oferta excedente de Brasil y Australia, y los precios podrían mostrar una corrección a la baja hasta octubre y noviembre, según la consultora australiana Steiner Group. Sin embargo, esto aún no se refleja en los datos aduaneros de Uruguay, y el informe más reciente del stock ganadero de Estados Unidos mostró la menor producción de terneros desde 1941 para este año. La recuperación de la producción no será inmediata.
**El desbalance en EE. UU. se acentúa**
En los primeros siete meses del año, Estados Unidos importó 1,7 millones de toneladas de carne vacuna, unas 200.000 más que en el mismo período de 2025, con aumentos significativos desde Argentina (+122% por la nueva cuota de 80.000 toneladas anuales), Brasil (+41% en julio), Nueva Zelanda (+6%) y Australia (+14%). Al mismo tiempo, sus exportaciones se desploman. Para 2027, esta tendencia se acentuará: exportará 1,1 millones de toneladas y sus importaciones crecerán hasta 2,7 MT anuales. Esta brecha creciente sorprende, ya que hasta 2022 las diferencias entre importación y exportación eran mínimas. En junio-julio, los envíos de Uruguay a Estados Unidos aumentaron 34%, con un incremento de 7.000 toneladas, lo que marcó un cambio respecto a los volúmenes más modestos de meses anteriores. En el acumulado anual hasta julio, Estados Unidos consolidó su posición como principal destino de la carne uruguaya, con 100.000 toneladas —9% menos que hace un año—, superando a China (97.276 toneladas, 10% menos que en enero-julio de 2025). Los precios alcanzaron récords, en el eje de US$ 8 mil por tonelada en los últimos meses. Las caídas de volumen de Uruguay se deben a una menor oferta ganadera nacional, no a una baja en la demanda o los precios.
En el balance general del portfolio exportador de Uruguay, la entrada a Europa tiene un peso mayor que una posible moderación de precios en EE. UU. Sebastián Olaso, vicepresidente de la mesa global de carne sostenible, afirmó que en Europa el consumo per cápita de carne está en aumento, con más demanda y poca oferta, y una clara diferenciación entre cortes enfriados y congelados. Curiosamente, este aumento no es incompatible con las preocupaciones ambientales contemporáneas. La proporción de consumidores preocupados por el ambiente pasó de uno de cada cuatro a tres de cada cuatro en menos de 20 años. Los beneficios alimenticios son determinantes; en Suiza, por ejemplo, el consumo de carne en mujeres jóvenes se duplicó. Uruguay cumple con todos los requisitos que el consumidor europeo prioriza: producción sin antibióticos, terminación a pasto, bienestar animal, trazabilidad y producción libre de deforestación. Uruguay presenta ventajas competitivas en todos estos atributos, incluida su matriz energética. La futura reglamentación europea sobre deforestación –cuya aplicación se ha postergado–, cuando se implemente, generará diferencias importantes con Paraguay, Argentina y Brasil, representando otra ventaja potencial para Uruguay. Aún no está claro si comenzará a aplicarse en enero de 2027 o 2028.
**Firmeza estructural en los precios**
Todo indica que la tendencia alcista es de carácter estructural y las perspectivas de firmeza se han extendido en el tiempo. Actualmente, se habla de precios al alza al menos hasta 2028. Así lo señaló el analista australiano Simon Quilty en una conferencia reciente: en su visión, si bien hasta ahora la demanda traccionó los precios, a partir de ahora será la falta de oferta el factor dominante, con un 15% menos de carne en el circuito de exportación hasta 2028, ya que los principales países productores entran simultáneamente en fase de retención de vientres. Este cambio de ciclo se observa en Argentina, donde la participación de hembras en la faena el mes pasado fue la más baja desde 2022. Operadores de la exportación como el trader regional Fausto Brighenti se aventuran a proyectar un novillo a US$ 7 por kilo tanto en Uruguay como en Argentina para el segundo semestre de 2027, basándose en las proyecciones actuales del balance de oferta y demanda.
La última proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima que en 2026 las exportaciones globales de carne vacuna se reducirán por primera vez en 10 años. Aunque la baja estimada es inferior al 1% —unas 120.000 toneladas—, indica un cambio de tendencia que podría profundizarse en los años siguientes. Según el informe de OCDE-FAO, en la próxima década hasta 2035, el consumo de carne vacuna aumentará un 8%, un incremento gradual de menos del 1% anual, con tres cuartas partes del crecimiento concentradas en países de renta media. Asia y Medio Oriente sostendrán buena parte de ese crecimiento, mientras que en Europa y Norteamérica el consumo per cápita se reducirá gradualmente. Tanto en carne vacuna como ovina, los precios se mantendrán relativamente elevados debido a una oferta más limitada y mayores costos asociados a la sostenibilidad y el cumplimiento normativo.
**El factor uruguayo**
Según Eduardo Blasina, la oferta en Uruguay recién comienza a recomponerse después de una generación de terneros disminuida por la sequía de 2023. Con una exportación en pie sumamente activa, que ha movilizado unos 400 mil vacunos, la demanda seguirá superando a la oferta durante 2027. Aunque la oferta sea creciente, no hay posibilidades de que encuentre topes. Además, el fenómeno de El Niño actuará como un factor inflacionario de los precios por dos razones. Primero, la abundancia forrajera está asegurada desde el comienzo de la primavera. Con agua y temperaturas probablemente benignas desde finales de agosto, el productor sumará kilos fácilmente y deberá ser convencido con buenos precios para desprenderse de la hacienda. Segundo, las dificultades para la carga se harán frecuentes, y quien disponga de ganado será premiado cuando tenga capacidad de embarcar.
Más allá de lo anterior, Uruguay tiene todo para construir su propio precio diferenciado de los países vecinos. Las razones son múltiples: el campo natural, las razas británicas, la terneza con base pastoril, la protección del monte nativo, entre varias que son teóricamente comprobables vía trazabilidad. Los precios internacionales altos no durarán para siempre. Cuando ya no persistan, la acentuación de la diferenciación del país debe ser la clave para mantener precios que permitan que los cambios ya en proceso persistan. Los acuerdos con la Unión Europea y EFTA posibilitan que las virtudes que poseemos se puedan valorizar de una forma mucho más tangible. Y si llega la entrada al Pacífico y a Canadá, esa oportunidad se ensancha aún más.
**La lenta recomposición del stock en EE. UU.**
La proyección de precios firmes hasta al menos 2028 se sustenta, por ejemplo, en la situación de Estados Unidos. El informe de inventario de ganado del USDA de julio registró el stock total de ganado vacuno y terneros en Estados Unidos en 94,2 millones de cabezas al 1 de julio de 2026, un aumento de 200.000 cabezas respecto a igual fecha de 2025, la primera suba en julio desde 2018. Sin embargo, el dato más importante apunta en sentido contrario: la producción de terneros de 2026 se proyecta en 32,5 millones de cabezas, un 2% menos que el año anterior y la menor desde 1941, en el noveno año consecutivo de descenso. Se estiman 23,9 millones de terneros nacidos en el primer semestre —2% menos que en el mismo período de 2025— y 8,6 millones adicionales en el segundo semestre. Este persistente desabastecimiento ha llevado el precio del ganado gordo al eje de los US$ 8,50 a US$ 9 por kilo carcasa en los que se ha estabilizado, y los terneros a cotizaciones récord. Esto sigue garantizando un mercado muy desabastecido al menos por dos años. Esa sigue siendo la base lógica en la conformación de expectativas de la ganadería uruguaya. Por al menos dos años más, Estados Unidos exportará muy poco e importará en niveles récord. Si no se cometen errores en Uruguay, el escenario de precios sigue despejado.
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