El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, enfatizó nuevamente la relevancia productiva de la cuenca del Santa Lucía y señaló como un desacierto la implementación de limitaciones a la producción en esa zona. La ARU sustentó esta postura en cifras del Banco Central del Uruguay, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y la Federación Uruguaya de Grupos CREA, las cuales indican que la actividad en la cuenca aporta aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario del país. Por ello, la gremial considera errónea la imposición de restricciones sobre el uso de insumos agrícolas en dicho territorio.
Ferber admitió que estas estadísticas han sido objeto de debate, pero expresó su principal inquietud en que «se están adoptando resoluciones sin un análisis transparente de su repercusión en la producción». El titular de la gremial abordó esta problemática con particular vehemencia durante su participación en el acto de lanzamiento de la 15.ª Expo Rural de Melilla, que tendrá lugar entre el 16 y el 19 de abril de este año.
**Restricciones con Impacto Directo en la Producción**
Refiriéndose a la «disponibilidad hídrica», el jerarca de la ARU explicó que existen desafíos importantes, incluyendo «limitaciones productivas destinadas a priorizar el abastecimiento de agua potable para la población», una medida que considera coherente dada la naturaleza de la cuenca. No obstante, criticó que, de forma paralela, el Estado ha impuesto «restricciones de gran calado que inciden directamente en el quehacer productivo». En un evento previo, un almuerzo empresarial de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), Ferber ya había objetado elementos del proyecto Casupá, puntualizando que el aumento del control sobre el uso de nutrientes y plaguicidas inevitablemente conducirá a una menor producción. «Ningún productor utiliza nutrientes ni gestiona fitosanitarios con el fin de restringir su capacidad productiva», sentenció.
En ese contexto, Ferber afirmó que la cuenca del Santa Lucía genera el 28% del PIB agropecuario, lo que se traduce en un volumen de negocios de 1.500 millones de dólares anuales. Advirtió que una reducción del 10% en la producción de la cuenca, a raíz de las limitaciones proyectadas, significaría una pérdida de 150 millones de dólares por año. Sin embargo, esta estimación fue rebatida por Alejandro Nario, director nacional de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Ambiente (MA), quien sostuvo que la ARU había «empleado cifras equivocadas» y que el porcentaje del 28% era «exagerado», según consignó el periodista Leonardo Sarro en redes sociales.
Este lunes, Ferber insistió en la importancia de la cifra, sea del 25% o 28%, por representar un volumen considerable. Manifestó su preocupación porque «el Ministerio de Ambiente no dispone de proyecciones específicas sobre dicho impacto, y, en caso de existir, sería crucial su difusión pública». Además, criticó que se argumente que las medidas ya operan sin generar consecuencias, cuando en la realidad «no existe una fiscalización completa». Subrayó que, si se aplicaran los controles de manera rigurosa, especialmente en el uso de fitosanitarios y nutrientes, esto conduciría a una menor aplicación y, consecuentemente, a una disminución de la producción. Este escenario, añadió, «no solo perjudica al productor, sino a todo el entramado productivo vinculado: el sector del transporte, los servicios, la maquinaria y el empleo en general, con la consecuente pérdida de actividad y puestos de trabajo».
**Contradicción con la Estrategia del Presidente Orsi**
El titular de la ARU enfatizó la necesidad de abordar esta problemática dentro de una estrategia más amplia de desarrollo. Afirmó que «el propio presidente de la República, Yamandú Orsi, ha delineado la urgencia de expandir la economía para afrontar los retos sociales». En este contexto, el sector agropecuario se erige como fundamental, contribuyendo con el 78% de las exportaciones de bienes. Por consiguiente, Ferber concluyó que «no resulta factible procurar dicho crecimiento excluyendo una parte tan significativa de la producción del país».
**Declaraciones de Ferber en el Evento de ADM**
Durante el encuentro de ADM, denominado “Uruguay 2026: Desafíos y oportunidades. Visión de las cámaras empresariales”, Ferber hizo hincapié en que el progreso social de la nación está intrínsecamente ligado al buen desempeño del sector productivo, el cual actualmente genera 10.500 millones de dólares, equivalentes al 78% del total de las exportaciones de bienes. En su disertación, el presidente de la ARU presentó una dirección estratégica sustentada en tres pilares: la evolución de la utilización del suelo, la producción de ganado de carne y la situación específica de la cuenca del Santa Lucía.
**Ejes Clave: Uso del Suelo, Ganadería Bovina y Santa Lucía**
En relación con la gestión del suelo, Ferber manifestó que Uruguay posee la capacidad de incrementar su producción en 2.000 millones de dólares adicionales, siempre que los incentivos sean orientados de forma adecuada. Postuló que la meta primordial debería ser la expansión de las superficies dedicadas a la forestación, la agricultura y los forrajes artificiales, reconvirtiendo así terrenos de baja productividad en esquemas más intensivos y rentables que impulsen la actividad económica.
Respecto al sector ganadero, resaltó que las ventas al exterior de carne bovina alcanzaron un hito en 2025, con valores promedio de ingreso sin precedentes en décadas. Dentro del volumen total de exportaciones agropecuarias, el segmento que comprende carne, subproductos y ganado en pie totalizó 3.700 millones de dólares. En este marco, el presidente de la ARU defendió enérgicamente la exportación de animales vivos, calificándola como un instrumento vital y un «mecanismo de ajuste» indispensable para el mercado. Ferber subrayó que preservar esta opción comercial es crucial para preservar la competencia leal y asegurar una retribución equitativa para los productores por su ganado, eludiendo así alteraciones que mermen la rentabilidad del primer eslabón de la cadena.
Por último, el dirigente gremial se refirió a la situación de la cuenca del Santa Lucía, un área de 1,3 millones de hectáreas, de las cuales el 71% se destina a la ganadería y la lechería, aportando el 28% del PIB agropecuario, con un valor de 1.500 millones de dólares. Ferber manifestó su profunda inquietud ante las limitaciones ambientales impuestas por el Proyecto Casupá. Denunció que las franjas de exclusión de hasta cien metros –en las cuales se veta el laboreo y la aplicación de agroquímicos–, sumadas a la paralización de nuevas inversiones en sistemas de engorde a corral, representan un desaliento considerable que restringe el potencial productivo. Reiteró que una merma de solo el 10% en la producción de la cuenca, a causa de estas prohibiciones, se traduciría en una pérdida de 150 millones de dólares.
**Propuesta de Juan Lacaze como Alternativa**
Como una vía alternativa, Ferber sugirió evaluar la viabilidad de la iniciativa de Juan Lacaze, indicando que podría estar lista para funcionar en un lapso de tres años sin menoscabar el potencial productivo de la región. De acuerdo con las estimaciones de la ARU, la supresión de las actuales restricciones a la producción generaría un aumento en la actividad que permitiría amortizar el costo del traslado de la totalidad del agua desde Juan Lacaze en tan solo cinco años. Esto, a su vez, convertiría un contexto de limitaciones en una oportunidad para el desarrollo sostenible y la optimización de la infraestructura existente.
Fuente: Enlace Original