Entre los hallazgos más notables expuestos este martes, 27 de octubre, por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) al presentar su Anuario Estadístico Agropecuario 2026, sobresale el descenso de la desocupación tanto a nivel nacional como, de manera particular, en las áreas rurales. La divulgación de estos datos fue parte de un conjunto de indicadores positivos que se destacaron en la sede del MGAP.
El documento detalla la progresión de la producción, el intercambio comercial con el exterior y los principales marcadores económicos del rubro. Los resultados, según se comunicó, resaltan la expansión de las exportaciones agropecuarias, la reanimación del sector pesquero y el encarecimiento del valor medio por hectárea.
Esta divulgación tuvo lugar en el marco del sexagésimo aniversario de la Oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA-MGAP). Asistieron a la exposición el ministro Alfredo Fratti, el coordinador de la DIEA, Pablo Couto, y Daiana Martin, quien coordina el anuario y es técnica de la misma oficina.
La vigesimonovena edición del Anuario Estadístico Agropecuario del MGAP, elaborado por la DIEA, se puede consultar en el siguiente enlace. Al igual que en entregas previas, recopila los datos más importantes de la producción y los indicadores macroeconómicos nacionales, con actualizaciones al 31 de diciembre del ejercicio anterior, incluyendo detalles sobre las cadenas de valor agroindustriales, su incidencia económica y el balance del comercio a nivel global.
Fratti calificó el anuario como portador de «buenas noticias», poniendo de relieve los indicios de progreso económico y laboral en la nación. Por su parte, Daiana Martin enfatizó la labor conjunta de los especialistas de la DIEA en la creación de datos estadísticos para el sector agrario. Detalló que el anuario se distribuye en tres formatos: un resumen por capítulo, una versión extendida con todos los gráficos, tablas y mapas, y una edición digital completa para descarga. Couto hizo hincapié en cifras macroeconómicas nacionales clave, mencionando el crecimiento del Producto Interno Bruto, una disminución de la tasa de desocupación general del 8.2% al 7.5%, y una reducción del 0.5% en áreas rurales, situándose en 7.1%. Además, la inflación anual registrada fue del 3.11%, dentro del objetivo del 3% al 6%.
Analizando una porción de los múltiples estudios, y en contraste con el año previo (2024), se ratifica la trayectoria ascendente en el coste del suelo, con un incremento del 5.3% en el precio promedio por hectárea destinada a actividades agropecuarias, alcanzando en 2025 un valor medio de US$ 4,178. El área transferida, abarcando 1,718 transacciones, totalizó 258,942 hectáreas. Los contratos de arrendamiento rural sumaron 1,251, con un costo promedio de US$ 130 por hectárea anual, cubriendo una extensión de 385,593 hectáreas. En ambas modalidades, el número de operaciones experimentó un ligero repunte respecto al ejercicio anterior. La Dirección General de Registros provee esta información, que es luego procesada por la DIEA.
En cuanto a la actividad ganadera, se registró un aumento en el inventario de bovinos y equinos en comparación con el ciclo precedente. La cabaña vacuna se elevó a 11.6 millones de cabezas (frente a 11.4 millones del año anterior), mientras que la ovina disminuyó a 4.8 millones (en contraste con 5.4 millones del año previo). La población equina, por su parte, creció a 404 mil animales (desde 397 mil en el periodo anterior). La ingesta anual per cápita de carne vacuna subió a 50.2 kilogramos (desde 48.3 kg el año anterior), en tanto que la de carne ovina decreció de 2.6 a 2.3 kilogramos por habitante por año. La elaboración total de carne alcanzó 1,245 mil toneladas de bovino y 32 mil toneladas de ovino.
Dentro del ámbito agrícola, la campaña de invierno mostró una leve disminución en la superficie sembrada de trigo y cebada, contrapuesta a un incremento en el cultivo de colza. Las siembras estivales 2025/26 sufrieron el impacto de la escasez de agua, lo que provocó un descenso significativo en los rendimientos, especialmente en la soja, cuya producción se redujo a la mitad. Couto anticipó que esta situación repercutirá en una merma de las exportaciones de soja el próximo año. El arroz, no obstante, no presentó inconvenientes por sequía, manteniendo un desempeño similar al del ejercicio previo con 9,370 kilogramos por hectárea, una de las cifras más altas a nivel mundial.
Los especialistas resaltaron un aumento del 24% en el valor de las exportaciones ganaderas, si bien hubo un ligero retroceso del 9% en las forestales, incluyendo las de zona franca. Las ventas al exterior de los rubros agropecuario y pesquero también exhibieron mejoras. Couto indicó que la actividad pesquera experimentó una revitalización, con un alza del 20% en comparación con el ciclo previo, el cual había enfrentado desafíos relacionados con la infraestructura portuaria y la flota marítima. Las exportaciones agropecuarias en su conjunto registraron un crecimiento del 7.1%. Se hizo énfasis en la relevante contribución de la carne bovina y la forestación al volumen total de exportaciones, representando cada una cerca del 25%; la actividad cerealera aportó un 22%, y los productos lácteos un 8.3%.
Couto conmemoró los 60 años de trayectoria de la DIEA, cumplidos el 26 de octubre, y subrayó la dedicación de los profesionales que, a lo largo de seis décadas, han contribuido a producir datos estadísticos oficiales, fiables y transparentes, mediante encuestas, censos y registros administrativos. La DIEA se ha afianzado como un pilar esencial para la formulación de políticas y la toma de decisiones estratégicas en el sector. Además, enfatizó que toda la información está rigurosamente protegida por el secreto estadístico. Para concluir, afirmó que la DIEA, mirando al futuro, renueva su compromiso con la innovación tecnológica y la claridad, con el fin de seguir proporcionando estadísticas robustas que fomenten el desarrollo del agro uruguayo. Mencionó el establecimiento de un sistema integrado de registros administrativos por parte de la DIEA, el cual posibilitará obtener información nacional anualmente en los próximos años, eliminando la necesidad de aguardar los ciclos decenales de los censos agropecuarios generales, lo que posiciona a Uruguay como uno de los escasos países latinoamericanos con registros administrativos de tal calidad.
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