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Ganadería Uruguaya: Cifras Apuntan a un Gran Despegue en 2027. El USDA valida un escenario de cinco millones de vacas entoradas y tres millones de faenas.

El sector ganadero de Uruguay se adentra en una fase de expansión sin precedentes, anticipando un notable ascenso en su magnitud y alcance potencial. Tras registrar su punto más bajo en el procesamiento de animales durante la primera quincena de octubre, la actividad inicia una trayectoria de incremento. Este dinamismo se verá favorecido por una demanda sostenida, impulsada por limitaciones en la oferta global de carne y un sustancial aumento en la producción nacional proyectado para 2027.

Para el próximo año, se espera que esta expansión se concrete en un incremento de la producción cercano al 10%, conforme a las estimaciones del informe «Livestock and Poultry: World Markets and Trade» del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), divulgado el 9 de octubre. Este aumento en la producción cárnica, que incluye un claro aumento en el número de animales procesados, irá de la mano con una elevación del inventario ganadero, asegurando así la sostenibilidad de este desarrollo.

La acumulación de pariciones, que resultan en más de tres millones de terneros, comienza a influir positivamente. En cuanto al volumen de animales procesados, se prevé que 2026 concluya con aproximadamente 2,1 millones de cabezas, la cifra más baja desde 2020. Sin embargo, esta disminución en el número se ve mitigada por un incremento en el peso promedio de las reses, especialmente en novillos, que pasaron de 280 a 300 kilos. Este fenómeno contribuye a compensar parcialmente la merma en la producción total de carne, al tiempo que se observa una reducción en la edad promedio de los animales al sacrificio. La expansión de los sistemas de engorde a corral está transformando el panorama. Actualmente, se está superando el impacto residual de la severa sequía de 2022/23. Los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) indican que la faena de este año se sitúa un 15% por debajo de la de 2025. No obstante, la industria cárnica ha iniciado en octubre una senda ascendente que se intensificará a partir de abril de 2027. El notable aumento en la generación de terneros en Uruguay está empezando a repercutir, aunque lentamente, en la disponibilidad de novillos.

**Detalles de las Proyecciones del USDA**
El informe del USDA cuantifica el avance anticipado en la producción cárnica y la población bovina. Estima que para el próximo año se beneficiarán 2,275 millones de bovinos, lo que representa un crecimiento del 8,3% en comparación con el año en curso. A este incremento en el volumen de animales se sumará una tendencia esperada a mediano plazo de mayor peso en faena, contribuyendo a alcanzar el 10% de aumento total en la carne producida. El inventario ganadero se proyecta con un incremento de 310.000 cabezas, pasando de 11,633 a 11,943 millones de vacunos. En cuanto a las ventas externas de carne, se prevé un aumento de 50 mil toneladas, un 10,8% más, llevando el total a 515 mil toneladas, frente a las 465 mil toneladas estimadas para este año. Hasta el 10 de octubre, Uruguay había exportado el 78% de este volumen proyectado, es decir, 366 mil toneladas, lo que supone un 11% menos que en 2025. Según cifras del INAC, los embarques del año pasado ascendieron a 525.000 toneladas.

**Uruguay se Desmarca de la Tendencia Global**
Las perspectivas para Uruguay en 2027 divergen notablemente de la tendencia global. A nivel internacional, se vislumbra un año de ajustes en la disponibilidad de oferta y una intensificación de la competencia comercial, a pesar de que los precios se mantienen en niveles históricos. Para las naciones exportadoras, aspectos como la evolución de su producción, las facilidades de acceso a mercados y su capacidad de respuesta a la demanda serán cruciales. El progreso uruguayo contrasta con una contracción en la oferta mundial, que se estima caerá un 0,3%, de 60,22 a 60,03 millones de toneladas. Esta reducción incluye disminuciones del 2,2% en Brasil y 1,6% en Australia. Las exportaciones de Estados Unidos se proyectan con una caída del 0,5%, y las de la Unión Europea, un 0,6%. Aunque Argentina mostraría un incremento del 3% en su producción, sus volúmenes de exportación no se expandirían en 2027. Esta disparidad también se refleja en las exportaciones: Uruguay es la única nación que sobresale con un crecimiento cercano al 11%, en contraposición a descensos como los de Brasil (-1,2%), Australia (-3,4%), Argentina (-2,4%), Estados Unidos (-0,8%) y una marcada baja del 11% en la Unión Europea. Esto sugiere que la solidez de los precios en el mercado internacional parece garantizada.

Una oportunidad clave se presenta en la situación de Brasil, que vería su producción disminuir por segundo año consecutivo. No obstante, este escenario está matizado por su retiro del mercado europeo y las restricciones que enfrenta en el mercado chino, sujeto a cuotas. Potenciales cambios en la política brasileña podrían reavivar la deforestación de la Amazonia, lo que intensificaría las críticas de Europa y, posiblemente, de China. En un hipotético triunfo de Bolsonaro, Brasil podría mejorar su acceso al mercado cárnico estadounidense. Tras un volumen récord de 4,38 millones de toneladas exportadas en 2025, los embarques brasileños se proyectan a la baja: 4,15 millones en 2026 y 4,1 millones en 2027. Paraguay emerge como otra excepción, con un crecimiento del 5% que suma 20 mil toneladas adicionales, aunque su perfil de mercado es distinto, sin China entre sus principales clientes y con menor presencia en Europa y Estados Unidos. China, por su parte, parece estar acercándose a un límite en sus importaciones, estabilizándose en alrededor de 3,65 millones de toneladas durante los últimos tres años. En la Unión Europea, se anticipa una disminución tanto en la producción como en el consumo y las importaciones, estas últimas con un ajuste de 55 mil toneladas. Estados Unidos también experimentará una nueva caída en su producción de carne, si bien el inventario bovino podría iniciar una recuperación en 2027, lo que postergaría el repunte de la faena hasta 2028. Esta baja es mínima y podría marcar un punto de inflexión en su producción, aunque una fuerte recuperación a futuro es incierta.

En resumen, las estimaciones del USDA perfilan un Uruguay con una producción y exportaciones en crecimiento para 2027, enmarcado en un panorama global donde la oferta exportable de varios competidores clave se verá reducida.

**Conjunto de Indicadores Positivos**
Las proyecciones del USDA se suman a una serie de indicios que refuerzan un proceso en plena consolidación. Las prácticas actuales se centran en maximizar el entore, la preñez y el destete, comercializar terneros con el mayor peso posible, acelerar la recría y potenciar el engorde en corrales. Diversos factores señalan la confianza del sector en la robustez del mercado: los precios históricos de los terneros, el auge de los sistemas de engorde intensivo y los costos razonables del maíz, la valorización de los toros que ascienden de US$ 4.110 en 2025 a US$ 5.000 en la zafra actual, novillos gordos cotizando a US$ 6, y la tonelada exportada a US$ 6.000. Dentro de este impulso, el procesamiento de ganado inicia una senda de crecimiento sin precedentes. La preferencia de los frigoríficos exportadores por animales de mayor peso seguirá impulsando el incremento del peso promedio de las reses en Uruguay. En 2026, el peso de los novillos se afianza en 300 kilos, ocho kilos por encima de 2025, lo que representa un aumento del 2,7%. Esto eleva el incremento acumulado a casi el 7% en los últimos cinco años, en gran parte gracias al aumento de la participación de animales provenientes de feedlots, que en dos años pasó del 16% al 25% del total de la faena. Esta nueva fase se inició la semana pasada, con un aumento del 24% en la actividad de faena respecto a la anterior. No obstante, octubre se perfila como un mes de transición, con una faena moderada, superior a la de septiembre pero inferior a la de noviembre. La fase de expansión apenas comienza y se espera que se prolongue por varios años. La visión de alcanzar cinco millones de vacas entoradas, cuatro millones de terneros y tres millones de cabezas faenadas anualmente, que antes parecía una fantasía, ahora se presenta como una posibilidad real según el informe del USDA.

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