La Unión de Vendedores de Carnes (UVC) ha expresado preocupación por una marcada disminución en la demanda de carne de res en Uruguay, una tendencia que contrasta con el sostenido aumento en el consumo de carnes aviar y porcina, favorecidas por precios más accesibles. Esta situación se percibe en los establecimientos de sus miembros, según afirmó José Luis Fernández, presidente de la gremial, en declaraciones recientes.
Aunque el consumo general de carne en Uruguay había mostrado un incremento desde 2022, las proyecciones para 2026 sugieren un posible retroceso para la carne vacuna. Fernández explicó que tanto la carne de res nacional como la importada han experimentado alzas significativas en sus precios este año. Esto ha provocado una baja en las compras, ya que la estrategia de ofrecer carne bovina asequible mediante la importación, incluso de alta calidad desde países como Brasil y Paraguay, ha perdido efectividad.
En 2025, la carne nacional representaba el 67% del consumo interno de res, frente a un 33% de importada. Sin embargo, el encarecimiento del ganado y la carne local ha llevado a una distribución casi equitativa del 50% entre ambas este año. Esta brecha de precios ampliada entre la carne vacuna y otras opciones, como el pollo y el cerdo, está provocando un desplazamiento en las preferencias de los consumidores, quienes buscan alternativas más económicas. El valor de la carne bovina en Uruguay, advierte Fernández, se acerca cada vez más a los estándares de los mercados de primer mundo.
Para ilustrar esta disparidad, en una carnicería tradicional del Parque Rodó, El Amanecer, se observan precios como $400/kg para carne picada magra, $450/kg para asado de campo y $600/kg para nalga de milanesa (valores de referencia para el 29 de octubre). En contraste, el pollo entero sin menudos se encuentra a $200/kg, con ofertas de muslos a $128/kg y suprema a $450/kg, tratándose de carne nacional fresca. La carne de cerdo, mayoritariamente importada de Brasil, presenta precios como $200/kg para bondiola, $220/kg para carré y $245/kg para solomillo.
De cara a las festividades de fin de año, un período de alta demanda de carnes, Fernández adelantó la intención de la UVC de solicitar al gobierno medidas de flexibilidad tributaria. Se contempla, por ejemplo, la eliminación del IVA a la carne ovina para hacerla más accesible. Cortes clásicos como el cordero entero, proyectado en $400/kg, y el lechón, en $480/kg, podrían beneficiarse de esta asistencia para evitar que la brecha de precios con la carne vacuna siga creciendo.
Datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) de 2025 indican que el consumo total de proteína cárnica en Uruguay alcanzó los 101,5 kg por habitante al año, consolidando un aumento respecto a años anteriores. Si bien la carne bovina se mantuvo en 50,2 kg por habitante al año (con un incremento interanual), la carne aviar logró su nivel más alto (25,8 kg/hab/año) y la porcina continuó su crecimiento. La carne ovina, en cambio, mostró una leve disminución.
Estos patrones confirman una transformación en la estructura de consumo cárnico del país. Las carnes de rumiantes (bovina y ovina) vieron reducir su participación del 62% en 2015 al 52% en 2025. Simultáneamente, las carnes de monogástricos (aviar y porcina) aumentaron su cuota del 38% al 48% en el mismo lapso, evidenciando un cambio sostenido en las preferencias de los consumidores uruguayos.
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